miércoles, 10 de abril de 2019

Un pequeño pueblo (CUENTO)

Villarreal es un pequeño pueblo de campesinos, tranquilo, lleno de tradiciones y de personas sencillas, dedicadas a su trabajo, antaño después de las faenas del campo, la gente se sentaba en el dintel de las puertas a platicar o en el patio de sus casas a la elaboración de otra actividad económica en el ramo artesanal. seguido, pero muy seguido, la tranquilidad que se respira se corta por la organización de alguna fiesta patronal, hay que recordar que en Villarreal hay 27 santos patronos, y cada uno tiene su mayordomía y su novena, así, que se pueden considerar 243 días de fiesta en un año, algo que solo puede pasar en Villarreal.

Sus fiestas son sencillas al igual que sencillo es el pueblo, durante un año un grupo de personas se organiza en una "mayordomía", tienen su imagen, cruz o reliquia, la cual durante el año dicha reliquia, va y visita a todos los miembros de esta mayordomía, durante la visita, quien lo recibe organiza rezos, que se le llaman "velaciones", en la que va un trío de guitarristas llamados "concheros" y cantan las "alabanzas" que son oraciones muy particulares de la región, se bendice a los asistentes frente a un altar que lleva la imagen patrona de la mayordomía y que está decorado con velas, veladoras, una cantidad exhuberante de flores, frutas, copas con aceite y un pabilo, que están encendidas toda la noche, con manteles bordados a mano y el piso cubierto con petates para poderse hincar y ser bendecido con un sahomerio prendido con copal, así que dichas velaciones, son una explosión de color, aromas, sonidos y sabores, ya que también hay comida, panes, fruta, atole etc.

Al final del año, se entrega la imagen a la nueva mayordomía, con un evento que se le llama la "remuda" esta se inicia con una procesión que parte desde una capilla antigua y van con banda de viento, "cohetes" los miembros de la mayordomía van con sus mejores galas, eso sí todos del mismo color, hombres y mujeres, para identificase bien, llevan canastos con panes y fruta, y charolas con dulces, que durante el recorrido van aventando a los niños que se encuentran en el camino, se dirigen hacia el templo principal del pueblo, ahí se encuentran con la cofradía que recibe al santo, la cual también va con su banda de viento, llevan colgados al cuello unos ´panes y también llevan de regalo canastos de fruta y panes, igual el copal no falta, las flores, las velas, y cuando el padre les da la bendición de repente se convierte todo en un combate en el que se avientan dulces, una lluvia de dulces cae sobre las cofradías y los asistentes, se regalan los canastos de pan y fruta y se preparan a la fiesta, ya que en la tarde hay música de banda (de las dos cofradias, mientras una descansa la otra toca, ) y en la noche se queman los fuegos pirotécnicos.
Y así de forma muy sencilla es la fiesta de uno de los 27 patronos del pueblo.

CONTINUARA...