miércoles, 1 de abril de 2026

Miércoles Santo, rumbo a Ixtla


Son muchas las anécdotas sobre el camino a Ixtla, una ruta de fe, resultado de una mezcla de tradición religiosa y devoción popular. Aprovechando la noche, los apaseenses realizan este peregrinar, evitando los rayos del sol, esto permite que se pueda recorrer en familia, hasta con niños. Se comienza en Martes Santo, algunos salen entre 10 y 12 p. m. rumbo al norte de la ciudad de Apaseo el Grande, cruzan por poblaciones como: El Vicario, El Peñón y Ojo Zarco. 

Caminan sin dormir, con frío; es un sacrificio que fortalece la fe y la espiritualidad del peregrino. Muchos van acompañando a un pariente o amigo que cumple una manda al Señor de Ojo Zarco, agradecido por un milagro recibido.

Es espectacular ver a las personas que lo realizan con sus linternas, alumbrando el camino, muchas de ellas ahora llevan bocinas para amenizar el trayecto, van platicando y los menos rezando, pero lo importante es llegar al templo de San Miguel de Ixtla para saludar con los primeros rayos del sol a la imagen que hace años fue encontrada en la comunidad de Ojo Zarco.


Esta tradición se ha repetido cada año a través de generaciones mismas que ya se saben el camino de memoria, pero de acuerdo a algunas platicas: varios se han perdido al realizar esta peregrinación, hubo ocasiones en que anduvieron vagando por los cerros, desconcertados al no conocer la región, y en que la policía tenía que buscarlos o llegaban a alguna comunidad donde se les proporcionaba ayuda y los redirigían hacía el camino que deberían haber seguido.

Pero existe una leyenda muy interesante: cuentan que, cuando la noche se cerraba por completo y los caminantes se encontraban en una bifurcación sin saber hacia dónde dirigirse, aparecía de pronto una persona que, amablemente, les indicaba el camino a seguir. Confiados los viajeros tomaban la senda sugerida: sin embargo, al avanzar, descubrían que no conducía a ningún lugar. Al intentar regresar, se daban cuenta de que ya no reconocían el sitio y que el sendero había desaparecido. Entonces quedaban completamente perdidos, vagando durante horas, en busca de alguien más que pudiera guiarlos de regreso al camino correcto.

La madrugada del Miércoles Santo, es un producto cultural local, es un trayecto que se vuelve parte de los sacrificios que se realizan en semana santa, sirve como reflexión y cohesión de los últimos momentos de la vida de Jesús, el caminar por mas de cinco horas es un acto de sacrificio o penitencia para pedir perdón por los pecados, como un Vía Crucis, o cumplir una manda en acto de agradecimiento por un favor recibido. Antiguamente se llegaba a la Capilla del Señor de Ojo Zarco donde terminaba esta devoción, ahora es en el Templo de San Miguel de Ixtla, que abre sus puertas a las cinco de la mañana, engalanado sencillamente para recibir a los peregrinos que puntualmente entran y tras venerar la imagen de caña de maíz, inician su retorno hacía sus lugares de origen.

Antigua Capilla del Señor de Ojo Zarco en la población de San Miguel de Ixtla en Apaseo el Grande.
Ya es de madrugada del Miércoles Santo, sales del templo, en el atrio encuentras peregrinos descansando, recuperando fuerzas, pues van a acompañar al Señor de Ojo Zarco en su recorrido a su capilla original, que será al medio día, ahí se celebrará una misa escoltado por sus devotos, recorrido que es flanqueado por centenares de jinetes sobre sus caballos, que han llegado de poblaciones e incluso de municipios cercanos. Mientras, en el puente y en las calles encuentras todo un mercado de variedades, realmente se siente el ambiente de fiesta, con los puestos de comida, así como de productos típicos de un tianguis mexicano.

            Ixtla sigue unida a la fe de sus mayores, manteniendo orgullosamente sus tradiciones y recibiendo con generosidad a los visitantes.

 Cecilia Buenrostro

2026

domingo, 1 de febrero de 2026

Sobre las actividades económicas en Apaseo el Grande a principios del S. XX

 

El directorio General de la República Mexicana es una publicación que se presentó a principios del S. XX, en el que se mostraba un listado de oficios y profesiones dedicado a los Estados de la República. aparecen nombres, comercios, fabricas, escuelas, ferrocarriles, etc. Se editaba y distribuía desde Nueva York tenía un costo de $8.00

Esta publicación es una fuente valiosa de información, por el registro de los oficios, comercios y actividades durante la época porfiriana

En la página 263, aparece la entonces Villa de Apaseo puesto que hasta noviembre de 1924 recibimos el título de ciudad. Ayudándonos a conocer el tejido económico y social de esa época, identificando a los principales actores económicos.

Apaseo era considerada en ese entonces como una “Villa” al tener un reconocimiento histórico y a menuda más privilegios que un pueblo, aunque sin alcanzar el estatus de ciudad.

A principios del S. XX, la población era atravesada por varias acequias que surtían de agua a la población, estaban prácticamente estrenando el Templo de la Villita que había iniciado su construcción en 1884 por el entonces Sr. Cura Licea, que en su afán de mejorar la imagen de Apaseo, tambien inicia la construcción de los portales frente a las dos casas parroquiales, que eran llamadas “La del Diezmo” y “La Labor”, al mismo tiempo, Don Juan Oliveros construye otro portal enfrente de sus casas en la hoy llamada Plaza Juárez

Recordemos que ya pasaba el ferrocarril por nuestra población, así que surgen nuevos negocios, así como otros que se han perdido, al momento en que el camino real pasa a un segundo plano.

Se construye un nuevo puente que acorta el paso sobre el rio para las comunidades de Tenango el Nuevo, y Mayorazgo, permitiendo acercar la producción hacía el tendido ferroviario. Este puente es conocido como el “de las cuatro velas”

En 1894 El Jefe Político Don Vicente Cabrera se inaugura una estatua de madera del Sr. Cura Hidalgo.

 

 

 

Villa de Apaseo

Estación del Ferrocarril Central

Abogados.- Juan Francisco Oliveros; Jesús A. Oliveros. (hijos de D. Juan Oliveros, Jesús Arcadio)

Agencia para la compra de Metales.- Toribio Cardona (este comercio trata sobre la compra  de chatarra y metales usados, se clasificaban y vendían a fundidores, que se procesaban para crear nuevos productos.)

Almacenes de abarrotes nacionales y extranjeros.- Juan F. Oliveros “La Barra de Tampico”(Esquina de Galeana con Aldama hoy Comex); Antonio Lazarini “La Ciudad de México” (contraesquina Casa de los perros); Maclovio Rodríguez Reina “El Pabellón Mexicano” (esquina de Teran con Galeana); Carlos Esquivel “El Vesubio”. (La michoacana)(arroz, frijoles, aceite, azúcar, sal, harina, pastas, huevo, leche, café y conservas, artículos de limpieza y cuidado personal.

Tiendas Mixtas.- Pablo Montoya, (familia muy numerosa) “La Primavera”; Rafael Nieto “El Ferrocarril”; “La Nueva Unión”; “La Flama”; (fuente de sodas No. 1 Jesús Juárez), “La Nueva Colonia”; “La Guirnalda”.

Botica.-  “Botica del Refugio” de R. E. Cabrera. (Galeana) (Eran establecimientos farmacéuticos donde se preparaban y vendían medicamentos a partir de ingredientes vegetales, animales y minerales, representando el oficio tradicional de la farmacia y la herbolaria. )

Carrocería .- Teodoro Ibarra (carpintero) (Taller, que importaba, adaptaba los vehículos, les daba mantenimiento)

Comisionista.-  Juan Francisco Oliveros (cosechas) (Agentes que realizaban negocios en nombre de terceros, facilitando el comercio a través de la intermediación de la compra y venta de bienes o servicios)

Agentes de Compañías de Seguros sobre la vida.- Natividad Acosta (“La Mexicana”); José Ma Primo (“La Márca”)

Corredor.- Francisco de P. Primo. (agente especializado en la compraventa de productos, actuando como intermediario gestionando contratos de transporte)

Curtiduría.- Antonio Buenrostro (realizaba el trabajo de seleccionar, despojar de grasa y raspar las pieles manualmente, utilizando herramientas básicas.

Escuela Municipal para niñas, Directora: Dolores García; para niños, Director Ausencio Ortuño.

Escuelas particulares.- Escuela católica para niños, Director: Antonio Pérez (papá de D. Roberto Perez) ; Escuela católica para niñas, Directora; Ma Concepción García; escuela del Sagrado Corazón, para niños, Directora: Ramona Escamilla.

Encuadernación.- Leocadio Ruiz. (papá del padre Jorge Ruíz)

Express.- Express Wells Fargo y Ca. (servicios bancarios, transporte y mensajería) 

Fábrica de cigarros.- “La Nueva Colonia”.

Fábrica de jabón.- Juan F. Oliveros.

Farmacéutico.- Regino E. Cabrera. (Al quebrar la farmacia se va de Apaseo) (A principios del S. XX, la producción masiva de medicamentos en Estados Unidos transformó el rol del farmacéutico, quien pasó de ser un elaborador de remedios a dispensador de productos ya fabricados)

Fotografía.- Vicente G. Ruiz. (primer presidente municipal)

Hacendados.- Juan Francisco Oliveros; José Ma. Oliveros; Jesús A. Oliveros; Encarnación Ruiz (papa de D. Vicente Ruíz); José Ma. Primo; Sebastían Estrella (casado con D. Ignacia Carreño; Jesús Ma. Vázquez; Manuel Urquiza; Luis Lazarini; Luis Romero.

Hotel.- Antonio Carmona

Ingeniero.- Francisco de P. Primo.

Médico.- Ignacio I. Verduzco.

Mesones.- “La Luz”; “Jesús María”, “Posada Nueva”; “Aguirre”.

Ministros católicos.- Cura Santiago (Santos) Ma. Carvajal; Pbro Teófilo López Cano; Pbro Gabriel Larrea; Pbro. Zeferino Ramírez.

Molino de trigo.- Maclovio Rodríguez, “La Galera”

Platería.- Luis Rangel.

Profesores de música.- Antonio Pérez Medina; Filiberto Pérez Medina.

Profesor de escuelas:- Nicolás González.

Relojería.- Víctor Ruíz

Sastrerías.- Luis Barrón; Herminio García (papá de D. José García, Juez); Delfino Patiño.

Talabartería.- José Mendoza. (Papá de D. Vicente Mendoza familiar de Héctor Mendoza)(es el oficio y el taller donde se trabajan diversos artículos de cuero, especialmente para equitación y uso rudo, como sillas de montar, arneses y correas)

Taller de escultura en madera:- Gonzalo Mendoza. (Don Gonzalito Mendoza, realizo la mayor parte de las Imágenes religiosas domésticas)

Tenerías.-  Ramón Manríquez; Antonio Buenrostro (taller donde se curten y trabajan las pieles, donde se procesas para hacerlas duraderas y útiles para la fabricación de calzado, roa, bolsas y otros productos de cuero.

Velerías.- Jovito Caraveo; Pablo Montoya.