Caminando por las
calles de Apaseo el Grande, ante el cobijo del sol, se emociona el corazón al
ver que estamos en un pueblo que conserva su esencia histórica, cultural,
gastronómica, arquitectónica y social. Ante el impacto de llegar y encontrarnos
con un puente de piedra que cruza el rio laja y que data del siglo XVI, sabemos
que estamos en nuestro pueblo que nos vio nacer, en temporada de lluvia los
campos se encuentran rebosantes de la flor amarilla, nuestro girasol de campo
que rodea de hermosura nuestra población, su estampa reluce en nuestro escudo
de armas, y da la bienvenida a los
visitantes; desde el centro de la población se pueden distinguir los cerros que
marcan nuestro apreciado bajío, cerros que en un inicio eran los que rodeaban
la antigua laguna que en épocas prehispánicas dieron el nombre otomí de
“Andehe” o el nahuatl “Atlayahualco” y se pueden traducir como el “Lugar junto al
agua”, es por esto que la riqueza agrícola de Apaseo ha sido famosa desde mucho
tiempo atrás, convirtiéndonos en la llave que abre la “Puerta del Bajío”.
Lo que tanto nos gusta
de este amado pueblo es su clima, prácticamente la primavera ha decidido
quedarse en Apaseo, lo que nos ha permitido tener buenas cosechas en este
privilegiado lugar, las cuales se ven reflejadas en nuestros alimentos, que van
desde lo más sencillo como el disfrutar de unas semillas tostadas en pleno
centro del jardín, o unos elotes asados preparados al momento que se van a
consumir. Dependiendo de la época podemos degustar unos garbanzos recién
cosechados o unos deliciosos nopales que complementan las gorditas de maíz
quebrado que en los mercados locales podemos comer, también cabe destacar
su ganadería bovina y caprina, sobre todo por su producción de leche, que desde
tiempos anteriores han destacado la elaboración de gran variedad de quesos
y dulces de leche conocidos en la región como jamoncillos, y que son
preparados por familias locales, teniendo la característica de no incluir
conservadores en su elaboración. Estos deliciosos ingredientes se encuentran en
las cocinas o los restaurantes del pueblo y sus alrededores que con orgullo
muestran platillos sazonados con un sabor único, pero además está implícita la
cordialidad de quien los atiende, podemos probar desde una reconfortante comida
casera, una elaborada barbacoa hasta platillos gourmet, también se pueden
visitar las tradicionales panaderías que aún utilizan el horno de piedra y de
la cual brotan panes como los “estribos”, “los turcos”, las “roscas
blancas”, “los patos” (tradicionales para el día de muertos) y las famosas “vacas”
que son unas empanadas rellenas de chicharrón enchilado con papas que son una
tradición en las mañanas Apasenses.

Apaseo siempre ha
girado alrededor de la agricultura, la cual sustenta otra actividad importante
como la ganadería y de esta ha surgido una práctica tradicional que nos ha dado
identidad y renombre a nivel internacional, hablamos de la Charrería, tradición
que nos ha identificado al tener varios equipos locales los cuales practican
este deporte y que realizan constantemente congresos en Apaseo, reafirmando la
importancia de esta disciplina y deporte que es patrimonio de la humanidad, es por esto que estamos acostumbrados al paso
de jóvenes en sus caballos recorriendo las calles de nuestra ciudad o cerrando
un desfile luciendo sus galas con orgullo.
La serenidad de nuestro
pueblo se disfruta todos los días, tranquilamente se puede uno sentar en sus
bancas del jardín municipal, en las mañanas se puede disfrutar de un rico atole
de guayaba y ver como el sol entra por las limpias calles que van de oriente a
poniente, saludar a los oriundos te hace sentir en casa, su sencillez y
cordialidad son un ejemplo de su gente, orgullosos de su historia y de sus
tradiciones, de sus logros, de sus familias, transmisoras de sus saberes a
través de sus actividades diarias.
Los Apasenses, somos un pueblo que muestra orgullosamente nuestras tradiciones que van de acuerdo con el temporal, nuestras costumbres se han mantenido sencillas y a pesar del paso de los años, se conservan como nuestros abuelos las realizaban, tenemos un claro ejemplo, todos los días a las 7 pm se dá “la bendición” en la parroquia, un momento que se congela en el tiempo, ya que al tañer de las campanas, los Apasenses detienen su actividad, voltean hacia el templo parroquial y elevan una oración. Así mismo las familias han mantenido intactas fiestas inmemorables, cada una con un toque único, como las “Fiestas de San Juan”, fiesta religiosa de gran identidad, en la que participan todos los sectores de la sociedad y que es esperada cada año por propios y visitantes, empieza desde el mes de mayo con la venerada imagen peregrina que va visitando a las comunidades recorriendo los campos y termina el 24 de Junio con una fiesta que marca nuestra identidad religiosa ya que se recuerda a los primeros pobladores, se presenta un desfile que se le llama “La bendición del apero” donde desfilan carros alegóricos con temáticas representando la historia local, personajes distinguidos, benefactores, la importancia de la agricultura, temas religiosos en torno a San Juan, oficios, y algunas otras actividades económicas que son importantes para los Apasenses, todo esto respaldado tanto por las autoridades civiles como eclesiásticas.
Entre las fiestas
tradicionales se cuentan con las típicas, pero la que destaca es la de “La
Villita” que es un templo edificado arriba de un cerro y que desde cuarenta
días antes de su fiesta del 12 de diciembre se realizan peregrinaciones, tanto
en la madrugada como al atardecer, la última es una procesión con la
característica de los peregrinos llevando lámparas de carrizo y papel de china
en forma de estrella iluminados con una vela recorriendo las calles,
llenándolas de rezos y cantos, aquí participan varios sectores de la población
organizados por barrios y por su actividad económica, los tres días anteriores
los lugareños van ataviados a la usanza indígena, donde podemos ver familias
completas portando con orgullo su atuendo, el 12 de diciembre es la fiesta por excelencia,
donde llegan las organizaciones de peregrinos, portando cada uno una corona de
aproximadamente 2 metros decoradas con flores, dichas coronas (3) se colocan en
el techo del templo, adornado a la
usanza de principios del S. XX. El día 13 se “destapa la piedra” que de acuerdo
con la tradición, fue encontrada con la imagen de la virgen de Guadalupe
impresa en este cerro, y en este día llegan las peregrinaciones de otros
municipios e incluso del estado de Querétaro. En esta fiesta se puede disfrutar
de una explosión de sabores, sonidos, colores, danzas, artesanías, etc.
Toda fiesta en Apaseo
se termina con los famosos “castillos”, fuegos pirotécnicos que
congregan a la sociedad, desde 1760, conviviendo armónicamente en espera de
este espectáculo de luces de colores en movimiento, y como se termina ya tarde,
los visitantes se pueden alojar en los diversos hoteles, posadas, hostales que
han adecuado casonas antiguas en el centro de la población, ofreciendo ampliar
esta experiencia de acogida y tranquilidad.
Hablando de
experiencias, conocedores de las riquezas artísticas que tenemos podemos
presumir de magníficos ejemplos de
arquitectura, entre ellos está la “Casa de Los Perros”, construcción con
estilo barroco del siglo XVIII, que se mantiene como una casa particular, pero
se puede disfrutar su fachada donde
podemos apreciar a dos esculturas de piedra en forma de perros como custodios,
(de ahí su apodo) el conjunto de la decoración tanto en su exterior como su
interior es un poema que nos habla sobre
los inicios de nuestra población, se observa en sus altorelieves la importancia
de la gran cantidad de agua que antaño se tenía, así como a la vegetación,
contando con la única característica de los guardianes o chanes (mascarones de
cantera) que cuidan a los paseantes y se encuentran empotrados en los muros
exteriores de esta joya arquitectónica teniendo la función de amarraderas para
caballos.
También tenemos un templo
parroquial (de los primeros del bajío) de estilo franciscano y que demuestra
con sus muros y almenas el carácter defensivo con el que se tuvo que vivir en
los inicios de nuestra población, pero lo mejor es cuando uno ingresa a la nave
superior y encuentra un ambiente de paz y recogimiento, que te obliga a bajar
la vista para disfrutar de su piso, totalmente hecho en madera de mezquite, que
nos remite al cuidado que ha tenido la población por su herencia.
En dicho templo, una de las
capillas laterales, quizás la más antigua de Guanajuato, se venera una imagen
Nazarena, “El Señor de Las Tres Caídas” la que recibe constantemente de
toda la República devotos que llegan con fé hasta Apaseo. Esta imagen es la
protagonista de la Semana Mayor del calendario litúrgico, donde llegan miles de
visitantes a acompañarla en las diversas procesiones que se realizan en esta
fecha. Cabe destacar que su fiesta mayor es el 1 de enero, en la que el pueblo
inicia el año con la bendición y fiesta a la que acuden devotos incluso desde
el extranjero.
Los Apasenses somos un pueblo
que valora su patrimonio por eso realizamos recorridos para propios y
visitantes, y damos a conocer nuestra herencia cultural y tradicional de
nuestro pueblo, en estos recorridos empezamos disfrutando a píe los rincones
mas interesantes tanto en historia como arquitectura, mostrando desde el
palacio municipal, edificado exprofeso a principios del s. XX, la traza de su
jardín principal y los portales que lo rodean, así como continuar con el templo
parroquial y la casa de los Perros, se visitan algunas casonas que caracterizan
la arquitectura de nuestra ciudad, se disfruta de la comida local y se termina
visitando algunas haciendas cercanas que dan fe de la importancia de la
agricultura y ganadería y que dieron a Apaseo un lugar en el panorama nacional,
así como de la comunidad de Ixtla, pueblo con arquitectura colonial y un
acervo de más de 70 capillas indígenas.
Nuestro pueblo es pequeño con
una herencia de la cultura Otomí, pero nuestro ayuntamiento fue testigo de la
fundación de Acámbaro, y de aquí partieron las fundaciones de ciudades como Celaya,
Salamanca y San Miguel el Grande (Hoy de Allende). fuimos zona de límite
entre la gran Chichimeca, Guamares y los Otopames, y se tiene conocimiento de
Apaseo desde el año 1525. Por nuestras calles pasa el Camino Real de Tierra
Adentro siendo un importante centro de abastecimiento de diligencias, por
lo cual se llegó a tener uno de los mercados domingueros mas grandes de la región.
Lo mejor de Apaseo no puede
ser descrito en unos cuantos renglones, te invito a que vengas, disfrutes de
nuestro clima, goces con el sazón de nuestra comida, y sientas el cariño de
nuestra gente, te regocijes con nuestras fiestas, descanses en nuestras
habitaciones, y vivas la experiencia que solo un pequeño pueblo del Bajío te
puede dar. Ven y déjate sorprender por lo bueno.
25 Mayo 2023

