martes, 23 de septiembre de 2025

DON MIGUEL HIDALGO EN CELAYA

 



         Abrió los ojos, y tardo unos segundos en ubicar el día y las actividades que se deben de hacer de inmediato, es septiembre, hay que estar de fiesta, y aún faltan algunos detalles que cubrir, sobre todo porque sus pensamientos no sólo se dirigen hacía las responsabilidades de su trabajo, de su gente, sino a lo que sus ideales lo han llevado a participar, apenas lleva 7 años en esta parroquia, que lo mandaron casi como castigo, eso creen, para que ocupe sus pensamientos en dirigir espiritualmente a una pequeña población perdida en el Bajío, alejada de los intelectuales del Real Colegio de San Nicolas en Valladolid, alejado de sus alumnos, de poder influenciarlos.

          Esa mañana se levantó con una rara sensación, esa sensación que a veces acompaña a quien presiente que va a pasar algo, pero por su carácter determinante sabe que lo va a tener que enfrentar, en cuanto suceda, por lo mismo, tranquilamente, por experiencia sabe que lo que tiene que pasar, va a pasar, inicia sus actividades del día. Preparándose a seguir con cada una de las ocupaciones que merecen su atención.

          Así nos podemos imaginar a Don Miguel, esa mañana del 15 en que aún no le han llegado las últimas noticias de Querétaro, para el, no es una mañana cualquiera, se acerca la fiesta de la parroquia a su cargo, y es por eso que sus ideales tienen que esperar, puesto que tiene una responsabilidad con su grey.

          Avancemos en el tiempo, ahora lo vemos en la sala de su casa, reunido con Ignacio, es el mismo día, pero algo ya cambió, sus pensamientos están en una vorágine, ya es tarde. Ya conoce que han sido descubiertos, que su destino esta marcado, que lo que ha estado organizando conjuntamente con sus compañeros y que debería de seguir su rumbo de acuerdo con la logística planeada para finales del mes ya no tiene razón. Le duele lo que están sufriendo en Querétaro, Le preocupa el destino de sus amigos, pero sabe con certeza de que tiene que actuar, la noche se acerca.

Es temprano, vemos a Don Miguel a caballo, salir del pueblo de Dolores, con la mirada fija en el horizonte, sus pensamientos no lo abandonan, y digo sus pensamientos. Lo mas seguro es que va planeando la estrategia a seguir, por lo pronto va rumbo a San Miguel el Grande, ahí con seguridad ya los están esperando, tiene que actuar rápido, no hay de otra. No es la primera vez que hace este recorrido, siempre le ha gustado ir a esta ciudad, donde tiene amistad con varios sectores de la población, pero ahora no va solo, lleva todo un ejército, ¿Un ejército?, la mayoría va a píe, y sin armas, pero muy animados por el sermón que el Sr. Cura les dio en la madrugada, realmente no saben de que se trata, pero eso sí, si Don Miguel va, ellos también. ¿Esta situación ocupa sus pensamientos? Quizás aprovecha que al ir sobre el caballo pueda organizarlos, tuvo que, apresuradamente poner orden en la documentación de la parroquia, dejar encargadas las diversas factorías que había creado en el pueblo de Dolores, Mandar mensajes a todos los que comparten sus ideales, explicando lo que ha sucedido, solicitando su apoyo rápido. y también resguardar sus bienes, no sabe si va a regresar, lo más seguro es que no, de repente se da cuenta de algo, ¿Cerró la puerta de su casa?

Ya pasaron varios días, ya no hay vuelta atrás, van saliendo del pueblo de Chamacuero con un ejercito, que mas bien parece una peregrinación, los planes han cambiado, por lo que sus pensamientos tienen que dar un giro y reorganizar los objetivos del movimiento que prácticamente va encabezando, la idea de ir hacía Querétaro se tiene que desechar, puesto que la ciudad se encuentra muy bien protegida y esta situación le hace cambiar el rumbo hacía otra población: Celaya,

          El destino al parecer es el que rige nuestras acciones, pero más bien son las decisiones que se deben de tomar, ya sean las adecuadas o no, pero decisiones al fin. Lo que resulta una serie de acontecimientos, que van marcando la historia. Y estos acontecimientos, estas decisiones nos van a dejar una marca, como un punto importante en la formación de esta gran nación, que ahora conocemos como México.

Si preguntamos a los celayense que están tranquilamente sentados en el jardín principal que sucedió hace 215 años en Celaya, quizás por ahí alguien se acuerde de que por aquí estuvo Don Miguel Hidalgo y Costilla, quizás, pero en realidad, es un evento que ha quedado en el olvido del imaginario popular, ya que fue mucho el miedo, yo diría el terror que vivió la población celayense cuando se dieron cuenta que el 19 de septiembre salen de Chamacuero y en vez de dirigirse a la ciudad de Querétaro toman rumbo a Celaya, que estaba resguardada sólo por el Regimento Provisional de Infantería, que no se acercaban ni a los 10, mismos que resguardaron la huida de los europeos hacia la bien protegida ciudad de Querétaro esa misma noche del 19 de septiembre.

Es 19 de septiembre, una fecha que actualmente nos llena de recuerdos tristes, fecha en que por dos ocasiones los movimientos telúricos han cimbrado de dolor a nuestro pueblo, y hace 215 años en el Bajío estaba surgiendo un movimiento que puso a temblar a toda la sociedad, Después de un descanso en San Juan de la Vega, llegan a la Hacienda de Santa Rita, desde ahí ya se ven las Torres de los templos de Celaya, recortarse en el horizonte, deciden acampar para pasar la noche, para prepararse al recibimiento que les van a dar, todo es incertidumbre.

          La mañana del 20 de septiembre en la Hacienda de Santa Rita nos podemos imaginar la salida del contingente que va arrastrando Don Miguel, solo se le puede decir así, ya que son campesinos y rancheros, la mayoría a pie, casi sin armas, son gente humilde que va siguiendo a su caudillo al que reconocen como la persona con carisma, decisión e influencia, y que carga con el cariño de los mas olvidados.

          Tardan en llegar a la población ya que a pesar de que son solo 6 km, tienen que rodear la ciénega que se ha formado por el nororiente, (recordemos que es temporada de lluvias, lo que hace mas penoso transitar por lo caminos)



          Si decimos que Celaya despertó tranquila esa mañana, es una mentira, Despertó azarosa, sus principales ya no se encuentran en la población, se fueron a Querétaro, se llevarón lo que pudieron, puesto que ya tienen noticias de los saqueos y la toma de rehenes. Los que se quedarón, están en la angustia, les han contado cosas terribles de estos desalmados que estan acampando afuera de la ciudad, vienen por el camino de San Juan de la Vega, pernoctaron en la Hacienda de Santa Rita, y al parecer están dispuestos a todo.

          Y lo peor, cada día que pasa se van sumando más hombres al movimiento, tanto gente a pie como a caballo, ya es noticia por toda la región, solamente se habla del gran influencer en el que se ha convertido Don Miguel Hidalgo.

          Ya es 20 de septiembre, Hidalgo esta a la espera de la respuesta de la intimidación que él y Allende mandaron al Ayuntamiento de Celaya. Esperan a las afueras con todo su ejército. Cerrando el paso, acampando para tener fuerzas suficientes si la respuesta no es favorable. Quizas aprovechando para enseñar a luchar a los peones que se les han adherido. Llega la noche, preparándose para la mañana siguiente en que ingresarán a la población. Este Campamento ahora lo podemos reconocer por la Estela de la Ruta de Hidalgo que se encuentra frente al Panteón Norte y que como  mas de 60 estelas está marcando los diferentes puntos de nuestro México, los puntos geográficos por donde estos primeros insurgentes pasaron por pueblos y ciudades durante esta primera etapa de la revolución de independencia.

          Se dirigen por la entrada de un pueblo de Indios, el que ahora conocemos como el Barrio de San Antonio, lleno de gran tradición, que aún conserva un hermoso retablo de ánimas en el interior de su templo y que cada año los vecinos conservan la tradición de decorarlo para Noviembre. Pero aún estamos en septiembre, y es el año de 1810, ha llegado una gran multitud nunca antes vista en Celaya, no son cientos, son miles, por ahí alguien dice que son cuatro mil, y están ya a las afueras de la ciudad, que han mandado por delante a sus espías para descubrir como van a ser recibidos, ya que saben que en la tarde anterior los carmelitas se treparon a unos caballos y procuraron que la población impidiera la entrada de este numeroso grupo.

          Pero esto no pasó, Hidalgo y Allende están a las afueras esperando la respuesta a su intimidación, que al parecer no fue considerada ya que las autoridades procuraron poner primero seguridad a sus pertenencias y a sus personas, así que al ver que la ciudad no pone resistencia deciden ingresar.

          Imaginemos esa mañana fresca de septiembre, Allende sobre su caballo, apurando a levantarse a todo el contingente medianamente armado, a diferencia del regimiento de los Dragones de la Reina, que ya están listos para marchar, Aldama tratando de poner orden, y a la cabeza Don Miguel Hidalgo, alguien lleva el estandarte que atinadamente extrajeron de Atotonilco y que se ha convertido en el símbolo de la lucha, así como otros pendones que le van dando mas un carácter de procesión que de lucha armada, hacen un alto en el templo de San Antonio, para pasar revista a la tropa y entrar de forma mas ordenada a la población.

 


        
Los celayenses, los que se quedaron, han de haber estado asombrados por la cantidad de personas que llegaban, en realidad solo saben del miedo de los que se fueron, miedo que dejaron sembrado en los caminos, dicha columna atraviesa los campos dirigiéndose al centro de la población, ¿que va a suceder?, ¿que pasara con la muy noble y Leal Celaya?.

Hidalgo ya sabe que los que huyeron a Querétaro no se pudieron llevar todo, puesto que al ser una salida espontánea tuvieron que esconder alhajas, dinero y documentos, el movimiento toma la Plaza Mayor, la cual obviamente se llenó casi como si fuera un mitin político de hoy en día. Los jefes se hospedan en el Muy conocido Mesón de Guadalupe. Al parecer, un sirviente que estaba apostado en la azotea, resguardando la mansión de su amo, dió un disparo que alertó a la tropa, la cual respondió y tenemos que en Celaya, se derrama la primera sangre por la Insurgencia. Penosamente, esta acción caldea los ánimos de la novel tropa, la cual se da a los saqueos, acción que a Aldama le era molesto pero que el Cura Hidalgo permite.

          Por las calles de la ciudad va el hermano de Hidalgo, Don Mariano, custodiado por soldados al dirigirse al recién estrenado Templo del Carmen, como ya lo había comentado, saben por el suegro de Abasolo que ahí se encuentran a resguardo los bienes que los españoles no se pudieron llevar a Querétaro, obviamente el Prior fray Marcos de la Cruz se opuso, por lo que fue apresado, sumándose a la cantidad de rehenes que traen desde el pueblo de Dolores.

Este dinero que se iba decomisando de pueblo en pueblo se destinaba para el sostenimiento del ejército insurgente. Testimonios nos relatan como en el Mesón de Guadalupe se descarga el dinero, y asomándose Don Miguel por el balcón, tiro puños a sus seguidores, ¿Cómo no iban a estar contentos? Hidalgo recibe vítores y bendiciones.

          Que pasa con los celayenses en ese momento, los comercios han sido saqueados, las casas principales están en peores situaciones, los que se han quedado por no poder transportar sus bienes ven con tristeza que un ejército de más de cinco mil almas esta acabando con sus provisiones. Muchos están escondidos, encerrados en sus mansiones, Son días tristes para los habitantes que ven con incertidumbre su situación.

          ¿Seguirá todavía en la mente de Hidalgo continuar rumbo a Querétaro?, el Bajío es un terreno que bien conoce, sobre todo esta región, ya que al ser nombrado Sacristán Mayor del Pueblo de Apaseo en el año de 1787 para solucionar un asunto de dinero del Colegio de San Nicolas de Valladolid, cuando en aquellos tiempos era el tesorero, tenía que venir seguido para cumplir los requerimientos que dicho cargo le obligaba, y es por eso que miraba con cierta nostalgia hacia el oriente.

Llega la noche, la pequeña población de Celaya se encuentra totalmente llena de insurgentes: los mesones, las casas, los atrios, los claustros, las plazas e incluso las calles están siendo ocupadas por este incipiente ejército que sin saberlo, cambiaran el rumbo de nuestra nación. Celaya se encuentra iluminada por fogatas en las calles, mismas que por la gran cantidad de gente pernoctando es difícil de transitar.

Amanece el 22 de Septiembre, Hidalgo, Aldama, Allende, Abasolo, han estado planeando, quizás discutiendo durante la tarde y noche anterior,  Una de las prioridades es poder controlar a la tropa, para asegurar el éxito de la campaña. Para organizar este ejército tan sui-generis. Ordenan dirigirse a las afueras de la población, a zona conocida y es en los llanos de Tierras Negras, barrio otomí, que actualmente en enero tiene una de las fiestas con mas arraigo en la población. Ahí es donde se busca estructurar este incipiente ejército. Se realiza una inspección, se dan los nombramientos para Hidalgo de General en Jefe, o sea Capitán General,  Allende es nombrado como Teniente General y Juan Aldama como Mariscal de campo. Obviamente son aclamados con júbilo por el numeroso ejército que les reconoce y les sigue y que además se van sumando miles de hombres. Ya cada uno con sus nombramientos comienzan a organizar las fuerzas militares y procurar armamento para la lucha que emprenden.

          Con estas designaciones que ponen un ordenamiento al movimiento insurgente, se reunen con el cabildo en la Casa Consistorial, que se encuentra en el centro de la población, donde ahora es la presidencia municipal, a cargo de Carlos Camargo, y los pocos regidores que se quedaron en Celaya. Los cuales aprobaron dicho nombramientos y quedaron a cargo de la ciudad, este acto fue solemnizado con repique general de la ciudad. 

 



        
Para regresar al Mesón, dan vueltas por debajo de los portales con la imagen de Guadalupe, acompañados por la música de los Dragones hasta entrar al Mesón, y al asomarse al balcón recibe las aclamaciones de la gente ahí reunida a los cuales los arengó, igual como sucedió en el pueblo de Dolores.

          Ya seguro del apoyo de su movimiento, deciden encaminarse rumbo a la capital de la Intendencia tomando rumbo por el camino real hacía Salamanca.

          Esa tarde parte una avanzada hacia el poniente, para ir preparando el camino a los que aún permanecen en Celaya.

          El 23 de septiembre sale lo que queda del ejercito insurgente de la población de Celaya, hacía el poniente, por donde hoy conocemos como “La Calle Hidalgo” pasando por la que fue la Casa de Tresguerras, rumbo al Guaje, hoy Villagrán, al parecer el ejército en estos días de vorágine ha crecido a mas de 25,000 o quizás 50,000 como mencionan algunos autores, esto nos habla del carisma de Hidalgo, y de su don de convencimiento, ya que no es fácil dar a entender la importancia del movimiento a una población que sólo entiende de siembra y de estaciones del año, de servidumbre y de fe, que vive al día con hambre y que considera que es por derecho su situación.

          Don Miguel va cabalgando, al frente, dirigiendo todo un ejército. Con el sol a sus espaldas, de  frente a su destino, dejando atrás a una ciudad ya marcada con las ideas de libertad, pero tambien quedó desolada, sin provisiones y con la tarea de limpiar toda la suciedad que produce la muchedumbre, una ciudad que tiene que volver a empezar, a trabajar y a reorganizarse en este nuevo orden, una ciudad que volvera ver pasar a Hidalgo de prisa por noviembre, sin detenerse, derrotado rumbo a su destino.

        Pero Celaya siempre lo tendra presente, en sus monumentos, en sus fiestas, en sus cabalgatas y en su gente, que cada mañana despierta con la conciencia plena de que es un gran día y que vienen circunstancias que afrontar.

 

          Que no se nos olvide que a Celaya llego un movimiento pero salió una tropa organizada y con una estructura de mando.

          Que no se nos olvide que Celaya está registrada en la historia de México, y tenemos la responsabilidad de recordar que por estas calles, pasaron generaciones de ciudadanos que comprometidos con su sociedad, buscan el crecimiento general.

          Hidalgo sigue presente, y como lo fue hace 125 años, su pensamiento sigue enfocado en la búsqueda de la autonomía, buscando mejores condiciones de vida y lograr el bienestar social, esto es lo que nos enseña su historia, esto es lo que buscaba en su Francia chiquita.