Son muchas las anécdotas sobre el camino a Ixtla, una ruta de fe, resultado de una mezcla de tradición religiosa y devoción popular. Aprovechando la noche, los apaseenses realizan este peregrinar, evitando los rayos del sol, esto permite que se pueda recorrer en familia, hasta con niños. Se comienza en Martes Santo, algunos salen entre 10 y 12 p. m. rumbo al norte de la ciudad de Apaseo el Grande, cruzan por poblaciones como: El Vicario, El Peñón y Ojo Zarco.
Caminan sin dormir, con frío; es un sacrificio que
fortalece la fe y la espiritualidad del peregrino. Muchos van acompañando a un
pariente o amigo que cumple una manda al Señor de Ojo Zarco, agradecido por un
milagro recibido.
Es espectacular ver a las personas que lo realizan con
sus linternas, alumbrando el camino, muchas de ellas ahora llevan bocinas para
amenizar el trayecto, van platicando y los menos rezando, pero lo
importante es llegar al templo de San Miguel de Ixtla para saludar con los
primeros rayos del sol a la imagen que hace años fue encontrada en la comunidad
de Ojo Zarco.
Esta tradición se ha repetido cada año a través de generaciones mismas que ya se saben el camino de memoria, pero de acuerdo a algunas platicas: varios se han perdido al realizar esta peregrinación, hubo ocasiones en que anduvieron vagando por los cerros, desconcertados al no conocer la región, y en que la policía tenía que buscarlos o llegaban a alguna comunidad donde se les proporcionaba ayuda y los redirigían hacía el camino que deberían haber seguido.
Pero existe una leyenda muy interesante: cuentan que,
cuando la noche se cerraba por completo y los caminantes se encontraban en una
bifurcación sin saber hacia dónde dirigirse, aparecía de pronto una persona
que, amablemente, les indicaba el camino a seguir. Confiados los viajeros
tomaban la senda sugerida: sin embargo, al avanzar, descubrían que no conducía
a ningún lugar. Al intentar regresar, se daban cuenta de que ya no reconocían
el sitio y que el sendero había desaparecido. Entonces quedaban completamente perdidos,
vagando durante horas, en busca de alguien más que pudiera guiarlos de regreso
al camino correcto.
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| Antigua Capilla del Señor de Ojo Zarco en la población de San Miguel de Ixtla en Apaseo el Grande. |
Ixtla sigue unida a la fe
de sus mayores, manteniendo orgullosamente sus tradiciones y recibiendo con
generosidad a los visitantes.



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