jueves, 16 de abril de 2020

El retiro

Le hacía falta meditar, cambiar sus valores, adentrarse, entenderse, por lo que José aprovechó que estos días que no tiene que ir a la fábrica, que sus hijos no tienen que ir a la escuela y se la pasan chateando, que su esposa no tiene que salir al mandado y se entretiene en la televisión.
Buscó un rincón de su pequeña casa, se sentó, se encerró en sí mismo y dejó que su mente volara. Analizó todo lo negativo que estaba pasando a su alrededor, el sufrimiento, la desesperanza, el hacinamiento, y recordó mejores tiempos, sobre todo cuando era niño y jugaba en las huertas familiares del pueblo, a sus padres y abuelos, sus hermanos y primos, de cuando corrián  por las empedradas calles, brincando los charcos en días de lluvia, ahí el único temor que tenía era que lo atraparan jugando a las “trais” –que días aquellos- de largas platicas después de las comidas, de regaños de su mamá, de travesuras con sus hermanos, ¿y ahora?.
José ve la oportunidad por una temporada muy corta de disfrutar a su familia y decide no pagar el internet, por lo cual le van a cortar el servicio, sabe que al principio va a haber enojo, después desesperación, vendrá la resignación y al final el diálogo. ¿Cómo van a sobrevivir sin sus amados aparatos digitales? No lo sabe, pero el experimento se va a realizar, pues quiere aprovechar este retiro en familia.
Y sabe que algo va a cambiar.

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