PALACIO DE HERRERA mejor conocida como Casa de los Perros
Si visitas Apaseo el Grande, en el bellísimo Estado de
Guanajuato, encontraras una gran cantidad de sitios que te permitan viajar en
el tiempo, disfrutando de las comodidades actuales, de entrara encontraras en
su centro un jardín de centenarios arboles que han visto transcurrir
habitantes, costumbres, fiestas e historias, quizás por eso, es de los mas
agradable sentase a su sombra y ver como transcurre la vida en este pequeño
poblado Apaseense.
No lejos, apenas a una cuadra, se levanta monumental una de
las joyas arquitectónicas del S. XVIII mexicano, que es el Palacio de Herrera,
obra barroca que impresiona a cuanto visitante la conoce, en el que podemos ver
como el ser humano es capaz de dominar la dureza de la piedra y darle formas
tan orgánicas que pareciera que nos quieren presumir la vegeteación local.
Edificio señorial que muestra con orgullo en su esquina un Aquila bicelafala
con la fecha 1789, quizás dándole importancia en que año se terminó.
La puerta principal esta bellamente decorada con ornamenetos
orgánicos barrocos, dicha portada esta coronada por un yelmo emplumado que al
parecer
Del lado poniente encontramos dos puertas, en que en la
parte alta de estas, pareciera que de la pared emergen dos esculturas de
ángeles, queriendo llamar la atención de los paseantes provocando una sonrisa
al descubrir sus singulares gestos.
Al continuar por esta banqueta, encontramos tres ventanas diferentes
una de la otra, pero la que está mas al norte, atrapa nuestra mirada al notar
que nos encontramos quizás con la ventana mas bonita del Estado de Guanajuato, protegida
con su reja de hierro original, e una de las mas elegantes representaciones
barrocas en el México Novohispano, y da fe el rostro que la remata.
Se le llama “Casa de los Perros” por los dos esculturas que se encuentran en la fachada, en la parte superior, ambos en actitud de descanso, pero alertas, siempre con la mirada atenta hacia la plaza, como cuidando a todos los que circulan por ella. También encontramos elementos que le dan singularidad, como son los mascarones empotrados en la pared, talladas en cantera, siendo los diez totalmente diferentes cada uno, estos son un adorno utilitario, ya que en su boca se encuentra una argolla que según la tradición, ahí se amarraban los caballos antaño.

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